REVISORÍA FISCAL

REVISORÍA FISCAL

La revisoría fiscal es un órgano de fiscalización de las empresas, que tiene como finalidad verificar el cumplimiento de normas internas y externas, y dictaminar los estados financieros, entre otras responsabilidades.

el Consejo Técnico de la Contaduría Pública –CTCP–, en su pronunciamiento n.º 7se encargó de definir esta figura de la siguiente manera:

“La revisoría fiscal es un órgano de fiscalización que, en interés de la comunidad, bajo la dirección y responsabilidad del revisor fiscal y con sujeción a las normas de auditoría generalmente aceptadas, le corresponde dictaminar los estados financieros y revisar y evaluar sistemáticamente los componentes y elementos que integran el control interno, en forma oportuna e independiente en los términos que señala la ley, los estatutos y los pronunciamientos profesionales.”

La revisoría fiscal, es una función exclusiva de los contadores públicosla cual puede recaer sobre una persona natural o jurídica (sociedad de contadores públicos) y debe ser elegido por la asamblea de socios o junta de socios según el tipo de sociedad, de acuerdo al artículo 204 del código de comercio.

Objetivo de la revisoría fiscal.

Las empresas cumplen una función social que puede afectar a terceros, por tanto, se debe garantizar que dichas empresas actúan conforme a ley, y presenten su información contable y financiera de acuerdo a los principios de contabilidad generalmente aceptados.

la revisoría fiscal es la institución llamada a brindar confianza al público en general, en cuanto a que la empresa hace las cosas como debe ser, con arreglo a la ley y a los estatutos internos, y que la información representada en la contabilidad y los estados financieros, es confiable.

La revisoría fiscal es la figura que imprime esa confianza a los terceros interesados en una empresa, como pueden ser el mismo estado, inversionistas, proveedores, acreedores, etc., puesto que el revisor fiscal está dictaminando que todo está bien en esa empresa.

Funciones de la revisoría Fiscal

  1. Cerciorarse de que las operaciones que se celebren o cumplan por cuenta de la sociedad se ajustan a las prescripciones de los estatutos, a las decisiones de la asamblea general y de la junta directiva.
  2. Dar oportuna cuenta, por escrito, a la asamblea o junta de socios, a la junta directiva o al gerente, según los casos, de las irregularidades que ocurran en el funcionamiento de la sociedad y en el desarrollo de sus negocios.
  3. Colaborar con las entidades gubernamentales que ejerzan la inspección y vigilancia de las compañías, y rendirles los informes a que haya lugar o le sean solicitados.
  4. Velar por que se lleven regularmente la contabilidad de la sociedad y las actas de las reuniones de la asamblea, de la junta de socios y de la junta directiva, y porque se conserven debidamente la correspondencia de la sociedad y los comprobantes de las cuentas, impartiendo las instrucciones necesarias para tales fines.
  5. Inspeccionar asiduamente los bienes de la sociedad y procurar que se tomen oportunamente las medidas de conservación o seguridad de los mismos y de los que ella tenga en custodia a cualquier otro título.
  6. Impartir las instrucciones, practicar las inspecciones y solicitar los informes que sean necesarios para establecer un control permanente sobre los valores sociales.
  7. Autorizar con su firma cualquier balance que se haga, con su dictamen o informe correspondiente.
  8. Convocar a la asamblea o a la junta de socios a reuniones extraordinarias cuando lo juzgue necesario.
  9. Cumplir las demás atribuciones que le señalen las leyes o los estatutos y las que, siendo compatibles con las anteriores, le encomiende la asamblea o junta de socios.
  10. Reportar a la Unidad de Información y Análisis Financiero las operaciones catalogadas como sospechosas en los términos del literal d) del numeral 2 del artículo 102 del Decreto-ley 663 de 1993, cuando las adviertan dentro del giro ordinario de sus labores.

Diferencias entre revisoría fiscal, auditoría interna y auditoría externa

La función de la auditoría externa se centra en dar una opinión sobre la razonabilidad de los estados financieros mientras que la de la revisoría fiscal es dictaminar sobre la razonabilidad de los estados financieros y aprobarlos mediante la firma del revisor fiscal, así mismo, está circunscrita a asegurar el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el artículo 207 del código de comercio.

Papeles de trabajo del revisor fiscal

Los papeles de trabajo son los documentos en los que el revisor fiscal deja constancia de la labor que realizaron durante el encargo, de los resultados obtenidos en los procedimientos y pruebas aplicados y de las conclusiones alcanzadas, las cuales sirven de base para la elaboración de los informes.

El revisor fiscal debe presentar los siguientes informes:

  1. Dictamen sobre los estados financieros.
  2. Informe dirigido a la asamblea de accionistas o junta de socios.

Obligados a tener revisor fiscal en 2021

El artículo 203 del Código de Comercio señala: “será obligatoria la revisoría fiscal en las siguientes sociedades:

a) Sociedades por acciones;

b) Sucursales de compañías extranjeras, y

c) Sociedades en las que por ley o por estatutos, la administración no corresponda a todos los socios, cuando así lo disponga cualquier número de socios excluidos de la administración que representen no menos del 20% del capital social”.

Por otra parte, el artículo 13 de la Ley 43 de 1990 señala en el parágrafo segundo que “será obligatorio tener revisor fiscal en todas las sociedades comerciales, de cualquier naturaleza, cuyos activos brutos al 31 de diciembre del año inmediatamente anterior sean o excedan el equivalente de 5.000 salarios mínimos y/o cuyos ingresos brutos durante el año inmediatamente anterior sean o excedan al equivalente a 3.000 salarios mínimos”.

Para las sociedades simplificadas por acciones, de acuerdo con lo establecido por el artículo 28 de la Ley 1258 de 2008, únicamente estará obligada a tener revisor fiscal cuando reúna los presupuestos de activos o de ingresos señalados para el efecto en el parágrafo 2º del artículo 13 de la Ley 43 de 1990, o cuando otra ley especial así lo exija.

Así las cosas, las sociedades comerciales deberán tener revisor fiscal durante el año 2021 si sus activos brutos, a diciembre 31 del 2020 fueron iguales o superiores a $ 4.389.015.000, y/o durante el año del 2020 el monto de sus ingresos brutos fue o excedieron de $ 2.633.409.000.

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